Querido Martín,
Me pediste que te contara qué estoy leyendo y la respuesta es: demasiadas cosas a la vez, como siempre. Tengo tres libros abiertos en la mesita de noche y uno más en el bolso, lo cual dice mucho sobre mi incapacidad de comprometerme con una sola historia. Pero el que me tiene atrapada de verdad es Stoner de John Williams. ¿Lo conoces? Es una novela sobre un hombre ordinario que vive una vida ordinaria, y sin embargo cada página duele de una manera que no puedo explicar. Williams escribe como si colocara cada palabra con pinzas, con esa precisión que solo tienen los escritores que entienden que la belleza está en lo cotidiano.
Anoche leí el pasaje donde Stoner descubre la literatura por primera vez, sentado en una clase universitaria, y de pronto todo cambia — el aire, la luz, su vida entera. Tuve que cerrar el libro porque me reconocí tanto en esa escena que me asusté un poco. ¿Te ha pasado? ¿Leer algo que describe exactamente lo que sentiste pero nunca supiste nombrar?
Buenos Aires está entrando en otoño. Las veredas de Palermo están cubiertas de hojas doradas y hay un olor a tierra húmeda que me vuelve irremediablemente nostálgica. Encontré una librería nueva en Villa Crespo que tiene un gato gris que duerme sobre la sección de poesía. Le compré un libro de Alejandra Pizarnik solo por el placer de que el gato me mirara con aprobación.
Espero tu carta. Cuéntame de tus lluvias en Santiago.
Valentina 🍂